5 des. 2016

Anemia y colesterol en la literatura catalana

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Hace muchos, muchísimos años, el por entonces presidente Adolfo Suárez soltó que la lengua catalana era válida para hablar en familia y hacerles mimitos a los críos, pero que no era útil para hablar de ciencia. Sucedió al principio de aquel fenómeno paranormal y fraudulento llamado "Transición", y que tanto les gustó a los señores políticos de la época. (Pujol estaba que se moría del gusto a la par que Roca, quien hoy es el abogado de la Infanta).

La respuesta de los poderes fácticos catalanes (eso que ahora llaman "sociedad civil") fue tan contundente y unánime que, poco después, Suárez se retractó. La retractación de Suárez acalló el debate y todo el mundo quedó satisfecho en Cataluña, puesto que el valor del catalán ya no estaba en entredicho. Visto desde hoy, creo que desaprovechamos una gran oportunidad para analizar, dialogar y buscar soluciones.

Cuando Suárez soltó su torpedo, el país salía de una dictadura militar en la que la lengua catalana estuvo prohibida para el uso público, en la educación y en los medios. La mala situación de la cultura catalana tenía una buena excusa. Se toleraba con moderación la edición de libros en catalán a medida que el régimen flaqueaba. Franco, ya senecto, debió pensar que si la burguesía catalana me pide flexibilidad para con la lengua catalana no puedo negárselo más, ya que me ayudaron mucho y bien en mi cruzada contra la clase obrera, el comunismo, los ateos y los anarquistas. Franco y sus amiguetes catalanes habían exterminado a la clase obrera catalana, de modo que, en teoría, solo le era posible escribir en catalán a la intacta burguesía de misa: Salvador Espriu, Foix y demás señoritos lletraferits de obra tan inútil como prescindible.

Durante la dictadura, sin embargo, se publicaron buenas obras literarias. Algunas de ellas escritas desde el exilio. Ojo al dato; en México, Argentina, Chile, etc. Los países citados no lo son al azar. Hay que pensar qué y quién escribía allá. Y ¿quienes si no los hijos de la burguesía catalana se fueron a esos países para "cooperar" con ellos para labrarse un currículum de burguesitos enrollados a su vuelta, después de hacer exactamente nada y nada más que nada?

Cuando se produjo la "apertura" en la Transición, el aluvión de literatura catalana fue tremendo. A mi casa llegaban novelas, traducciones, poesía, ensayo, historia... Un torrente de papel impreso en catalán que mis padres compraban por encima de sus posibilidades económicas y lectoras, ansiosos por leer y sobretodo por demostrarles a sus hijos que la lengua que les legaban era una buena lengua, con mucha cultura detrás y un gran porvenir. Mi padre y mi madre fueron dos ingenuos maravillosos: creían en eso y en el ascensor social.

Pero pasaron los años, y tras la euforia vino el tedio. Hace ya muchos años que se presiente, algo va mal. Y en los últimos años, peor. La producción literaria catalana está en declive. Se escribe y se edita mucho, pero casi nada trasciende ni emociona ni provoca cortocircuitos en la mente de los lectores. El ensayo está ausente y la novela languidece entre novelitas y prosa breve, de entretenimiento.

El profesor de la UB Jordi Llovet lleva años advirtiendo del declive, y lo achaca en parte a la falta de inversión: se traduce poco pensamiento, poco ensayo. Grandes autores de las ideas contemporáneas apenas tienen traducción al catalán. La producción propia flaquea. Busquen a Zizek en catalán y ya me dirán. Che altro c'è. Llovet también acusa al giro nacionalista de la cosa catalana, porqué el soberanismo que nos oprime es un movimiento que se mira a si mismo ensimismado y se excluye del mundo mientras, narcisista y onanísticamente, celebra como grandes cosas las cosillas propias: confunde lo propio con lo bueno, siguiendo la tradición de los nacionalismos de corte fascista. Primer els de casa. Com Montserrat no hi ha res, Margarida Aritzeta és igual o millor que Asa Larsson.

El exceso de azúcar obtura la circulación y al final paraliza el corazón. En un artículo reciente, Llovet casi implora: "¡dejen de exportar castellers y bastoners, y empiecen a importar pensamiento y literatura!".

En 2014 se editaron decenas de docenas de libritos sobre la guerra de 1714 (incluso vi "La cuina de 1714", con supuestas recetas feudales). Todos basura. Y ni una sola traducción de Baumann, ni de Klein, ni de .

A mi se me hace cada día más farragoso leer un buen texto literario escrito en catalán contemporáneo. Lo más atrevido, vivo, brillante y locuaz que leo en esta lengua sigue siendo Verdaguer, Juli Vallmitjana, Paco Madrid, Joan Perucho... Manuel de Pedrolo, Josep Maria de Segarra o Blai Bonet me parecen más vivos que los vivos de veras. Por no hablar de Miquel Bauçà. En el caso de la poesía, la galaxia que se mueve alrededor de Enric Casasses es un asunto aparte, el único asidero que nos queda. Pero... ¿la poesía nos salvará? ¿Cuántos lectores tiene ese género?

El asunto pinta feo. No sabría decir si la cultura catalana necesita entrar en la UCI o recostarse en el diván del psiquiatra. No andaba desencaminado el que hace poco pedía a gritos un barco cargado de psicoanalistas argentinos (de la escuela lacaniana, añadiría yo) para Cataluña.

A todo eso hay que decir que hay pequeñas editoriales valientes, que traducen y apuestan sus pocos dineros por traernos cultura de calidad. Hay varios ejemplos pero solo voy a nombrar dos: Edicions del Periscopi i Raig Verd, cuyo valor es de categoría épica y de los cuales ni mu en Tv3. Esas editoriales viven al límite del abismo.

Por otra parte, leo a escritores catalanes de expresión castellana (lo digo así, aún sabiendo que escribo en ridículo) que me ofrecen una prosa de alta calidad, capaz de explicarme como es el país en donde vivo.

Dejo algunas preguntas:

  • ¿hay algo en la misma lengua que dificulta la literatura? ¿Se ha perdido el catalán como lengua para la creación literaria de calidad? ¿Ha perdido vivacidad? ¿Porqué suena tan pobre y cahabacana y campechana la mayor parte de lo que se publica?
  • ¿tiene algo que ver con todo eso la "normalització lingüística"? ¿Qué papel ha jugado Omnium Cultural y su secuestro de la lengua? ¿La guerra contra el castellano -y contra el bilingüismo- nos ha empobrecido? ¿Cómo se explica que, tras tantos años de inmersión lingüística en la educación y de gasto en Tv3 las ventas de libros en catalán representen el 30% de lo que se vende? ¿El público lector lector es refractario por rebeldía o porqué lo que se escribe en catalán es incapaz de despertarle interés?

Hablando de todo eso hace poco con un amigo indiscutiblemente culto y ponderado, me dijo, lacónico, que la literatura catalana debería enmudecer por un tiempo, ponerse a leer y a formarse. Yo diría que podría aprovechar el tiempo para reflexionar, también, sobre el propio vehículo, sobre la lengua. En estos momentos, veo más respuestas en los buenos traductores (y traductoras) que en los creadores de literatura.

Hay que leer lo que se escribe fuera. Más allá del Ebro (y del Atlántico) existe una literatura de muy alto nivel. Pocos días atrás hablé con un escritor diletante que se propone retos raros, por puro placer. Y por ese motivo intenta traducir a Roberto Bolaño al catalán. Me dijo que, a veces, esa tarea le parece imposible. Si eso es así se debe a alguna anomalía del catalán. Esperemos que sea una patología curable.

Mientras tanto, y ya que soy felizmente bilingüe, voy a seguir leyendo a mis queridos charnegos y a mis amados sudacas.

2 des. 2016

Los Recónditos

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El día 1 de diciembre fue un día de apariencia fea, de frío húmedo y tristeza. La tristeza quizás la llevaba yo, pero lo demás me lo encontré, igual como te pasa con tus apellidos. Ese día, por la tarde, me subí a un tren en dirección a Barcelona para reunirme en cónclave con el Club de los Recónditos. Era el día de la presentación en público de la primera edición en papel de este blog.

Escritores recónditos... La idea surgió de Miquel y de Francesc, dos mentes que nunca cesan de pensar, y empezó a concretarse en su blog "Escritores recónditos". Hace ya bastante tiempo me llamaron para participar en él, y yo me presté. Recuerdo que era a finales de curso, posiblemente en primavera (lo digo por el atuendo que llevo en la foto que documenta la reunión). Nos encontramos en el jardín medio romántico medio burgués del Ateneu de Barcelona, charlamos un rato, nos reímos y yo, a la vuelta, perdí las llaves de mi casa. Tardé más de dos horas en convocar al cerrajero de urgencias, que me cobró unos 500 euros por romper la puerta y luego reparar el estropicio. El cerrajero tenía algo de bovino y a la par de judío. Si existen los toros judíos, deben ser muy parecidos a mi cerrajero nocturno.

¿Qué es un escritor recóndito? les pregunté a mis admirados amigos. Creo que carraspearon un poco, se miraron de soslayo. "Son los escritores poco mediáticos", dijeron al fin. Bueno, en ese caso, les respondí, estoy de acuerdo en figurar en vuestra lista. Por lo visto, algunos de los escritores a quienes les invitan a figurar en su compendio rechazan la oferta, y yo creo que es porqué la palabra "recóndito" les sugiere marginalidad, miseria, maldición o, incluso, toxicomanía. Yo creo que todos esos conceptos ocultan al verdadero monstruo que acecha tras el término: el fracaso. El fracaso es bello, poético y sobrecogedor cuando sucede a los demás, es como el suicidio valiente, como el héroe patriótico. Pero todos queremos verlo en las páginas de una buena novela rusa, en la pantalla del cine o en el hijo del vecino fanfarrón. Jamás en carne propia.

El escritor recóndito ¿es recóndito por elección deliberada o por dejadez? ¿lo es por una cuestión de principios o de impotencia? Jamás lo sabremos.

Cuando yo era muy joven (sobre los 16 y un poco más) escribía poesías y me reunía en un bar de barrio con otros colegas del instituto, todos poetas. Éramos poetas tremendamente recónditos y, además, furiosos, llenos de rabia y de rencor. Éramos jóvenes catalanes pobres. Cuando nos poníamos a hablar de poesía solíamos tratar a los escritores "consagrados" de imbéciles, de hijos de la gran puta para arriba. Les deseábamos una muerte atroz tras una enfermedad horrible. Escribíamos sobre ello. Ya por aquel entonces, yo añadí a algunos de mis textos vengativos y llenos de mala leche al señor Jordi Pujol, por entonces autoproclamado Muy Honorable y Potestad de la Sardana.

Pasaron los años y nuestro club de poetas rabiosos proseguía indemne, cabizbajo, con la mueca del odio torcido ya fosilizada en el rostro. Nos agarrábamos al fin de la adolescencia, aunque los asideros eran cada vez más escasos, más escuálidos. Los dueños del bar del barrio envejecían y eran cada día más descuidados, más guarros. El café estaba realmente malo. (El "tallat" adquirió categoría de terror gótico, pues nadie supo como demonios habían conseguido dotarlo de un tono verdoso, de charca podrida). Los vasos de cerveza siempre sucios y el aperitivo de la casa, progresivamente aguado, sin vergüenza ni disimulo.
-Anem malament de quartos -gemían. Eran mayores y se terminaron las osadías de antaño, cuando se iban los fines de semana a Andorra para mantener el estraperlo de pornografía y paquetes de Winston. Eran los viejos catalanes, emigrados de un pueblo miserable del Pallars con un fajo de billetes, primero franquistas y luego nacionalistas de los de Convergència. Me contó el dueño del bar que las revistas porno las compraba sólo para cubrir el alijo de cartones de tabaco que yacían debajo, ya que la guardia civil de la frontera conocía su condición de conco irredento y se conformaba con un ejemplar o dos a cambio de hacer la vista gorda, a la vez que le regañaban como una abuela a su nieto, díscolo pero ya sabes, buen chaval.
El mundo se esforzaba en proveer de argumentos nuestro odio por él.

Llegó un día en que alguien me propuso escribir cuentos para una revista. Yo acepté, pero no dije nada a los miembros del club de los poetas enfermos. Luego, alguien leyó uno de aquellos cuentos y me invitó a escribir una novela breve, para jóvenes. También acepté. Comprendí que mi silencio no podía prolongarse más y decidí que debía contar la verdad. Me imaginé que mi novelita aparecería en los escaparates de las librerias, que habrían reseñas en la prensa y que quizás me iban a entrevistar en radio y televisión. Como en una pesadilla, sospeché que alguno de los poetas medio muertos me descubriría, y que iba a ser delatado y luego lapidado ipso facto en el descampado del Guinardó (por encima del hospital de Sant Pau) al que acudíamos a emborracharnos, o que quizás amanecería cadáver en las costas del Garraf, ya que alguno de los poetas tenía carnet de conductor de autos y yo ya leía novela negra.

Así que tras una noche aciaga, me armé de valor (y de tres o cuatro vasitos de orujo) y confesé mi pecado ante los poetas. Fui automáticamente vilipendiado. Alguno me trató de "patética prostituta" y otros, simplemente, empezaron a despreciarme suavemente. No me invitaban a los encuentros, no respondían a mis llamadas y si aún así yo conseguía hablar con ellos hacían como que el viento soplaba huracanado y no se me escuchaba.
-Es que lo tuyo es muy grave... -me susurró uno de ellos- Cobrar por tu arte, por tu alma... ¡Qué pensaría Rimbaud de ti..!

Pasaron los años. Yo continué publicando, aunque jamás fui un escritor visible. O sólo esporádicamente, brevemente. Casi como por accidente u omisión. Si aparecí en tv, fue en canales municipales.

Mis antiguos compañeros del club de los poetas que querían ser malditos se hicieron mayores. Dos de ellos lucharon arduamente para ser funcionarios autonómicos. Los dos lo consiguieron, aunque uno de ellos murió poco más tarde y el otro se las apañó para ser pensionista a los 50 años: era listísimo. Tanto, que consiguió engañar a los tribunales médicos fingiendo una grave enfermedad mental. (En 2011 se hizo independentista catalán y dejamos de hablarnos). Otro entró a trabajar en Caixa del Penedès (hoy debe ser por lo menos director de una sucursal de pueblo del Banc de Sabadell). Otro hizo una carrera discretamente buena como comercial de electrodomésticos de la conocida cadena Kyoto, y luego se pasó a la cosa inmobiliaria.

Bueno, para ser chicos de barrio y jóvenes españoles de los ochenta no está nada mal.


  

29 nov. 2016

Léxico procesista básico (1)

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A continuación expondré algunas de las palabras y conceptos clave más usados en el discurso procesista catalán (no confundir con el independentismo, que es cosa distinta aunque no más seria).
Hoy abordaremos los conceptos sencillos, dejando para posteriores entradas los más elaborados (mandat democràtic, España, 1714, Catalunya, franquista, democràcia, ERC, Puigdemont...

Assemblea Nacional Catalana (ANC)
Cuando plantas el adjetivo "nacional" en un sintagma nominal, hay que andarse con ojo al sustantivo que le antepones, no vaya a ser que huela muy mal (ahí tenemos nada menos que al Frente Nacional). Es por ese motivo que, siendo una organización vertical (piramidal) de tono autoritario-paternalista, le pusieron "Assemblea". El invento se pergeñó poco después del 15M (no es casualidad) y por aquellos días lo de "asamblea" resultaba tan progresista como capaz de engañar a los incautos y los ingenuos. A pesar de constar de unos pocos miles de socios (cuyo número exacto es un misterio), actua como un poderoso lobby que presiona al gobierno autonómico catalán a la vez que le arropa, le aplaude y le exculpa de todo pecado. Organizaciones así las hubo y las hay por todas partes, generalmente sin disimulo de su orientación fascista. En el caso de la ANC, lo niegan con rotundidad. Con menos rotundidad ronronean que no son supremacistas o etnicistas. [Viendo a sus líderes y analizando su ideario, uno llega a la conclusión de se debe disponer de una imaginación muy fecunda y de una notable fantasía para suponer que el catalán es superior en algo a cualquier otro hijo de la península ibérica]. Pero igual me equivoco y resulta que los rodolins de Guerau de Liost superan los poemas de Lorca. ¡Qué sé yo...!


Casals, Muriel
Presidenta de Òmnium Cultural (ver la entrada más abajo) hasta su muerte en 2015. Dió el giro procesista a ese club de la burguesía catalana. Pero como falleció, no voy a decir nada malo de ella y haré como con Rita Barberá: respeto para con los difuntos hayan sido lo que hayan sido. (Nota: debo acordarme de no criticar jamás a Augusto Pinochet, puesto que se halla en condición de cadáver).

Consulta
El palabro aparece de repente en mitad del proceso para sustitutir al referéndum. No se sabe muy bien porqué. Posiblemente, porqué "consulta" tiene un significado más nostrat y más ambiguo, que son las dos prioridades del proceso: que sea tan de aquí como la llonganissa de Vic i tan borroso como el poble de Catalunya. O quizás porqué en la Casa dels Canonges (residencia oficial del Presidentpuidgemont) se intuyen que será más fácil hacer una consulta que un referéndum. Cabe apostillar que durante esta semana (entre el 28 de noviembre y el 4 de diciembre) Tv3 realizará un programa titulado: Referéndum si, referéndum no. Es decir, el referèndum del referéndum. Después de tanto lío, casi seguro que todos estarán mucho más cómodos con una consulta, que es lo que se hace cuando se llama al número del Tarot.

Convergència (antiguamente, Convergenciaiunió)
Organización catalana con ánimo de lucro cuyo principal fin era gestionar el expolio de dinero público perpetrado por la Generalitat de Catalunya. Su tapadera fue el disfraz de partido político. Nacionalista, por supuesto. Los párrafos de Juan Marsé en "Últimas tardes con teresa" donde habla de los "señoritos de mierda" no iban dirigidos precisamente a los señoritos de Convergencia, pero sirven para comprender.

CUP
El fenómeno "Cup" fué descrito por el dramaturgo Santiago Rusiñol en su comedia "L'auca del senyor Esteve", escrita en primera versión en 1907. En esta obra relata la evolución de una familia burguesa catalana típica: el abuelo trabaja como un poseso para levantar una tienda, el hijo expande el negocio y se forra, el nieto les sale artista y rebelde. El nieto, sin embargo, no osará jamás morder la mano que le da de comer. Si Rusiñol escribiese hoy su comedia y le diesen ganas de concretar, diría que el abuelo era franquista, el hijo de Convergència y el nieto de la Cup. Dicho está. 

Desconexión
Diputados serios o muy serios, altos funcionarios y altísimos cargos políticos hablan de "desconectar Cataluña de España" con naturalidad y sin perder el ademán impasible del patriota convencido, aunque sin contar jamás como diablos puede tratarse a una región autónoma como si fuese una tostadora de pan enchufada a un estado. Se habla de leyes para la desconexión, de comisiones de sesudos y sabios expertos en desconexiones y de plazos para llegar a ella, aunque esos plazos siempre se demoran, de 18 meses en 18 meses. (Debo consultar qué dijo Pitágoras del número 18 -¡ni tan siquiera es número primo!).

Desobediencia
Estrategia y amenaza constante, aunque hasta hoy solo un chiste de sobremesa. Lo de la desobediencia catalana parece inspirado en el cuento del pastorcillo mentiroso. Se sugiere que las instituciones autonómicas (cuyo poder emana de la Constitución) van a desobedecer la propia Constitución así como a los tribunales que la protegen (y a los que acuden muy a menudo para defenderse de las supuestas intromisiones estatales en el Estatut de Autonomia). Hasta el día de hoy, sin embargo, los actos de desobediencia tienen un indiscutible carácter folklórico: negarse a retirar banderitas, poner urnas de cartón, trabajar en día festivo (!!!), etc. La desobediencia tiene siempre el suave perfume del jolgorio, lo inane y lo pueril. Nadie se imagina a George Washington amenzando a la Corona Inglesa con no presentarse a la misa del cumpleaños de la Reina o con acudir al curro en el dia San Jorge. De momento, Oriol Junqueras y el Presidentmas tributan a la agencia tributaria española. Nada que ver con los viejos teóricos de la desobediencia civil. ¿Habrán leído algo sobre desobediencia civil esos políticos catalanes? ¿Lo habrán sacado de algún capítulo de "Merlí"?).

Dret a decidir
Uno puede sacarse de la chistera un conejo o, en su defecto, un derecho. El derecho a decidir tiene la misma cobertura legal internacional que el derecho a vivir 300 años. A ver quién es el guapo que nos lo niega. Si alguien nos niega el derecho a vivir 300 años, será merecidamente merecedor de los adjetivos: unionista, botifler, españolista, facha. ¡Habráse visto!

Estructures d'estat
Parece ser que, des de 2012, el Parlamento autonómico catalán está entregado en cuerpo y alma a construir estructuras de estado, de modo que, a día de hoy, deberíamos tener más estructuras de estado que todas las que descubren los arquéologos en el Valle de los Reyes. Sin embargo, nadie ha visto nada. Nada exceptuando el dinero presupuestado para ellas.

Forcadell, Carme
Actual y paradójica presidenta del parlamento autonómico catalán (no desobedece a la nómina que le manda España cada final de mes). Su historia de ascenso fulgurante (y caída inminente) tiene algo de tragedia shakesperiana. Cuentan por ahí que fue ninguneada por el partido en el que pretendía prosperar (Erc) y que ese es el origen de todo, una oscura venganza: "Ahora vais a saber quién soy yo". Podría ser de Shakespeare pero lo mismo dice la bruja piruja de La Cenicienta. A medio camino entre el hooligan inglés y el Boig noi culé, Forcadell ha mantenido un tono crispado y rudo, con frases que suenan como maldiciones: "President, posi les urnes!" (se refería a las urnas de cartón, com las del colegio de primaria para escoger al delegado de clase). Con el paso de los días ha moderado el tono, aunque posiblemente no se deba a haber comprendido cuál es su papel institucional, si no a razones más oscuras.

Rull (Josep) y Turull (Jordi)
Son los Dupont y Dupond de Tintín trasladados a la política catalana y su mayor aventura, el procesismo. Sus muecas casi gemelas muestran el desolador desamueblamiento mental que les hermana. Ya que la historia les olvidará enseguida, hay que ir pensando en inmortalizarles en algún cómic para no perder memoria histórica.

Òmnium Cultural
Organización de la alta burguesía cuyo fin original fue jugar a hacerse los mecenas de la cultura catalana a cambio de ejercer un poder hegemónico sobre la misma. Entre sus fundadores hay familias que encabezan la lista de evasores fiscales del país (hablo de España). A ellos se debe el desastre que hoy no sabemos arreglar. La lengua catalana no ha sido la lengua de acogida de ninguna oleada migratoria, la producción cultural catalana es cada vez más miserable, más lamentable y más raquítica (véase literatura, cine, teatro o artes pictóricas). Cuando deberían importar cultura y pensamiento, exportan castellers, bastoners i correfocs. Cosas de la burguesia catalana.







21 nov. 2016

Processiolàndia pel pedregar


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Sempre fa bo de llegir que Secessiolàndia va pel pedregar, encara que sigui al títol d'un recull de contes -exel·lents, boníssims- d'un dels autors més literaris d'avui. Cal dir que aquest títol és una traducció més o menys lliure de l'original "Civil War in Bad Decline", i cal agrair-li al traductor, en Yannick Garcia, el bon encert que ha tingut. Oportú i enginyós, bravo. Quan em sentia gairebé esgotat davant l'insidiosa propaganda sobiranista, llegir un títol com aquest em recupera el somriure. I d'això vivim, de somriures inesperats. I no de res més. O sí: de pa (de pa amb formatge ficat a dins, volia dir).

El llibre va aparèixer ara fa un any en traducció catalana i aprofito l'ocasió per recomanar-lo als lectors de relats curts, potents i per pensar. Si hi ha cap nacionalista que tingui ganes de pensar (cal esperar que sí) també l'hi recomano, però amb prevenció.

Les línies que segueixen no ressenyaran el llibre. Em limito a comentar que Processiolàndia va pel pedregar: el sentit de l'oració.

Ja fa temps que el processionisme anava pel pedregar, però fins fa poc els processistes encara sabien mantenir un to com de dignitat ofesa i altiva, i encara especulaven amb el país nou on cada dia hi haurà pastís de xocolata de postres i programa de cultura a Tv3. Ara, per fi, gasten menys fums. S'han posat una mica humils, i això és molt bo. Qui sap si, algun dia, podrem parlar-ne amb calma. Potser aviat arribarà un nadal en què les famílies que tenen membres processistes i membres federalistes i membres d'altres espècies podran tornar a seure juntes a menjar torrons i neules, i en què el gotet de ratafia no serà motiu de baralles com la del tango de la punyalada. Potser arribarà un dia -aviadet- en què en Vicent Partal i en Vicent Sanchís mostraran un cert aire com d'autocrítica.

Anem a veure el paisatge del pedregar d'avui:

Fa pocs dies, el conseller de la generalitat Santi Vila (el somriure culte i amable del règim) va insinuar que el referèndum secessionista pot ser que no se celebri. Els independentistes més procaços van esverar-se menys de l'habitual, perquè ja saben que en Vila no és ben bé "dels nostres". Deuen tenir-lo apuntat a la llista negra per si algun dia cal passar comptes. A mi, en Vila no m'agrada perquè és un ultraliberal temible, prò és un home cultivat i llegit, el que més dins de la terrible tenebra ignorant dels seus companys de govern: compareu-lo amb en Jordi Jané, aquest pobre paio que sembla que s'estigui estudiant la resta portant-ne, o amb el propi Puigdemont, que no sap fer subordinades i que encara parla com un pagerol carlista i ruc, molt osonenc.

Poc més tard, el conseller Junqueras (l'home que ha passat de col·laborador graciós en un programet d'humor de la Tv3 a pseudoministret d'economia), va embarbussar-se en una reunió d'empresaris i no va saber què dir, i va reconèixer, de facto, que el processisme està encallat i en declivi.

La senyora Forcadell (la dels tèxtils que venen milions de samarretes cada mes de setembre) fa uns dies que està moixa, i que mostra allò que en diuen en "perfil baix". És fàcil d'entendre: damunt del seu cap hi ha una espasa de Damocles. Sap que un jutge la pot inhabilitar per llenguallarga i saltamarges, com a un vulgar gamberret de barri baix que s'ha excedit xulejant els veïns. Quan es tracta dels quartos, fins i tot el més indepe s'arronsa, i el salari que cobra la senyora del tèxtil pel càrrec -que li atorga la Constitució espanyola, recordem-ho-  és dels salaris que hom procura conservar.

La senyora Joana Ortega, ex d'Unió democràtica i ex de diversos assumptes (la senyora que va fingir tenir una titulació acadèmica que no té), ara es dedica a promocionar una marca de roba juvenil que gasta eslògans rabiosos i agosarats, com samarretes negres amb lluentons que formen les paraules "Dirty Lips". Però també li ha trobat el gust a deixar-se caure pels platós de la Tv, i en un d'ells explica que es va retirar de la política entre greuges i retrets cap a Esquerra Republicana de Catalunya, el partit que va perdre la "E" en una mala nit en què va sortir a lligar en una disco de pijos i que ja ha renunciat a buscar-la. Ara són els Republicans de Catalunya, com en Trump als EUA o en Sarkozy a França. Es veu que dins del processistes hi ha mal rotlle, malgrat els esforços que fa el crepuscular cantautor Lluís Llach (també força silent, ara que ho penso).

El senyor Romeva, a qui la premsa de Crónica Global anomena "Cocoliso" per distingir-lo de "Cocomocho" (l'Honorable Putxi) se'n va anar als països nòrdics a explicar el procés a qui li pugui interessar, i només se'l van escoltar un partidet de l'extrema dreta danesa. En tornar va callar i no va dir res, i si li pregunten "què tal per allà dalt" ell respon un lacònic "fa molt de fred". En Romeva també ha presentat un llibre de contes per la canalla, perquè es veu que la feina li deixa prou temps lliure. Potser sempre ho ha dit: "Visca la Catalunya del temps lliure!" o alguna cosa semblant.

Pocs dies més tard, el CEO (que és un organisme de la generalitat de catunya) publica una enquesta en què diu: que si avui es fes el referèndum, el SI perdria davant del NO per uns quants punts. També diu: que si ara es repetissin les eleccions catalanes, la suma de Junts pel Sí i la Cup no donaria majoria. I que els xicots de la Colau avançarien moltes posicions.

Això: Processiolàndia, pel pedregar. I en Pujol també calla, perquè sap que si parla li brollaria la veu del Gollum quan defensa "el meu tresor" (mai no sabrem si el tresor d'en Cigronet són els milions andorrans, la visió patriòtca al cim del Puigmal o el sillonet del Palau dels Canonges. O Catalunya, perquè temo que, per a en Pujol, els quatre objectes són un de sol).

El cas és que el PP sembla que surti de l'hivernació dels darrers anys, i ara apreta una mica més els señoritos que van passar de socis d'Aznar a esperpèntics sobiranistes. Els homes (ep, i les dones!) d'en Mariano Rajoy han començat a tractar el processisme català amb una estratègia extreta de l'hemeroteca de la Cup. Tal com sona. Fou aquell estrany i polièdric David Fernàndez el qui ho va dir: "mà estesa i puny tancat". Això és exactament el que diu ara la ministra Soraya: "mà estesa pel diàleg, puny tancat a les aventures il·legals". I llavors els processistes afluixen. N'hi ha algun que es mostra satisfactòriament satisfet, perquè el PP els està oferint una sortida digna al problema que tenen: com explicarem als xicots de l'ANC i de l'Òmnium que el procés s'ha acabat? Cap processista amb càrrec no té ganes de perdre la feina.

Ara que el Procés declina i va pel pedregar és hora que els qui l'hem sofert deixem l'estoïcisme i comencem a demanar explicacions. I responsabilitats. Si encara som en un país democràtic o pseudo-democràtic, la salut pública ens ho demana. A veure quanta pasta ens ha costat la broma. I a veure quines coses útils es podien haver fet amb aquesta pasta llençada al cubell dels projectes nacionalistes.

Em demano amb una inquietud curiosa què diran els independentistes aquells, els de tota la vida, els que s'han empassat la conya i se l'han presa seriosament, els qui van creure que els seus senyors es deixarien la pell per la independència: com entomaran els discursos de la retirada? Li reclamaran a na Forcadell que els retorni els quartos del kit-independentista-obligatori-per-desfilar? I què repensaran, quan repensin en aquelles urnes de cartró d'un llunyà 9 de novembre, i d'aquell "vot de la teva vida" que els van prometre un altre 9 de novembre (dos anys abans del 9N en què Trump va guanyar en urnes de veritat, i molts anys més tard del 9 de novembre de la nit dels vidres trencats, quan els nois d'en Hitler també van prometre grans canvis nacionals)?

També estic una mica més alegre aquests darrers dies, perquè en un món de micro nacionalismes agressius, de Trump, de Farage, de Viktor Orbánn i de Marine LePen, és bo que pel davall dels Pirineu reconeguem que -de moment- encara es pot respirar. I que duri, amén.





10 nov. 2016

Trump en Cataluña

Resultat d'imatges de trump catalunya
Trump caganer, una forma sutil de mostrar una imagen catalanizada y entrañable del magnate americano

Parece un chiste, pero no lo es: Arturito Mas, en su página de facebook, ha colgado una breve reseña sobre el resultado de las elecciones americanas en la que no esconde una emoción bastante alegre ante la victoria de Donald. Mas aparece bastante "xiroi" en el video grabado en su casa o en el despachito de titularidad pública en el Palau Robert, que fue la mansión de un viejo franquista de los 40. El Mas o Menos presidente malgré le mi-coup de la cup destaca la capacidad de Trump por "hacer posible lo imposible" y aboga por aplicarse la lección en casa, en esta que es su casa, la Generalitat o Cataluña (nunca sabemos a qué se refiere exactamente, porqué Mas y los suyos nunca han diferenciado bien el partido, el Palau i el país). Hay que ver los sueños que tiene Arturito cuando sueña en imposibles.

Parece un chiste malo pero no lo es: los sectores hooligans del independentismo llevan tiempo mostrando admiración hacia el Presidente Trump por su desparpajo, por su falta de respeto hacia la democracia y sus instituciones. Trump tiene algo de forcadelliano o de forcadellista, eso es innegable. Del mismo modo que Forcadell tiene algo de trumpiano o de trumpista.

Parece un chiste pero no lo es: Òmnium Cultural, el engendro más maligno de la burguesía elitista catalana exceptuando a Convergència, acaba de convocar una manifestación "En defensa de la democracia y de las instituciones catalanas". Paradoja catalana: la democracia y sus instituciones son justamente lo que llevan tiempo intentando desbaratar con desfiladas, xiuladas, desobediencias a medias y otros focs de camp.

Que Trump les caía simpático a nuestros indepes era algo casi obvio, previsible. Esa es la doctrina que comparten con el yanqui: sólo cumplo las leyes que me convienen y las otras las desobedezco, transpiro etnicismo en el discurso de "lo catalán", reinterpreto las historia burdamente, tolero a los agresivos y hago como que no lo veo cuando actúan (en el inevitable Camp Nou, en la entrada de la exposición sobre la simbología franquista, en el pregón de la fiesta mayor de Barcelona, etc). Me aprovecho del sistema para empequeñecerlo, sueño con ejércitos catalanes y sobretodo (ahí está la Cup): no escondo los proyectos anexionistas. (Soñar es gratis y delirar en grupo, fabuloso). Porqué, como todo el mundo sabe, tarde o temprano nos vamos a anexionar la Comunitat Valenciana y les Illes Balears. Y al aparato resultante de la anexión le pondremos el nombre de Països Catalans, en memoria de un mito que jamás existió y que remite a las tinieblas medievales. Más de uno sueña en el duermevela de la espera de un referéndum imposible que, en vez de ponerle por nombre "Països Catalans", podrían ponerle un más diáfano, enfático y honesto "Segundo Imperio". Así, un poco Asimov, ciencia ficción popular.

Los indepes ven bastante bien lo de Trump, porqué el tipejo -un señorito de mierda- les parece más proclive a reconocer un Estado catalán que la señora Clinton, de aspecto más serio y formal. Al rubio del tupé parece que todo le da igual mientras sea un poco gamberrete y sirva para socavar la democracia y sus normas del juego.

De Trump, los independentistas furiosos pero también Mas lamentan la parte machista, pero a los indepes, con Trump, les pasa lo mismo que a los burgueses nacionalistas les pasaba con Franco: que salvo la prohibición del catalán en la vida pública, lo demás les encantaba: hicieron grandes negocios, tuvieron a la clase obrera sometida y acojonada (o muerta y presa), explotaron a los pobres sin límites y liquidaron casi para siempre el pensamiento crítico, el librepensamiento y el análisis marxista. Curiosamente, eso es lo mismo que les molesta a Forcadell y sus colegas. Sin la miseria cultural y de pensamiento que dejó Franco, hoy por hoy los independentistas lo tendrían muy negro: ¿qué ciudadano culto y formado se dejaría engañar por los eslóganes independentistas?

Parece una pesadilla pero no lo es. De un tiempo a esta parte, Tv3 da pequeñas entrevistas a pensadores, políticos y personas no-independentistas. Supongo que para evitar el ridículo bochornoso en el que se habían metido. Pero su cambio es solo aparente: durante las entrevistas (el último caso, la entrevista a Manuel Cruz), sobreimpresionan en la pantalla mensajes de supuestos espectadores ultranacionalistas, independentistas del sector doberman que se permiten amenazar sin tapujos a quienes no creemos en la independencia. Es como si le dijeran al espectador: a esos les dejamos hablar un ratito, pero tu ja m'enténs.

Todo eso son malas noticias para la democracia, como la victoria de Trump. Son noticias que hablan del declive de los valores democráticos, del respeto por la cosa pública, del respeto a las otras formas de pensar y ver el mundo.

Tal como cuenta Jordi Llovet en su artículo sobre la caída de la democracia, esta forma de gobernar y gobernarse parte del recuerdo de la antiquísima democracia ateniense. Y cabe recordar que aquello fue algo breve y frágil. También conviene recordar que la democracia es un sistema que no es mayoritario en el planeta, y que el neoliberalismo lleva tiempo acosándola y derribándola porqué se opone a sus proyectos. Nada de todo eso es un chiste. Ni tan siquiera tiene pizca de gracia.

El cineasta documentalista Michael Moore ha propuesto, en sus EUA, que las gentes democráticas deberían empezar a bloquear a Trump des de las calle para impedirle que se mueva. Los catalanes deberíamos hacer lo propio con los admiradores de Trump en Cataluña, porqué de lo contrario nos vamos a encontrar con un paisaje igual o peor (yo creo que peor) del que tienen ahora en Estados Unidos.

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Una interesante reflexión sobre el trumpismo catalán, aquí: www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/fenomeno-trump-proceso-soberanista-catalan-5621179

El separatismo catalán es una variante del populismo que recorre Europa y conecta con el fenómeno Trump en cuanto a fondo supremacista