19 de juny 2017

Llefiá

Resultat d'imatges de puigdemont en llefia

Debo explicar que no he vivido en Llefiá. Sin embargo, si he trabajo en algunos barrios catalanes muy parecidos a Llefiá. Mis mejores recuerdos como docente son los que tengo de Can Puiggener en Sabadell, de La Mariola en Lleida, de Ca n'Anglada en Terrassa y del 25 de setembre, en Rubí.

El paisaje es el mismo, para empezar. Bloques idénticos, ya que la arquitectura para pobres es la misma siempre, aquí y de Algeciras a Estambul. Pisos como panales de abejas obreras, como nichos. Espacios urbanos en donde usar el término "urbano" es fruto del cinismo. Hay en ellos un algo de no-lugar, esa frontera entre la ciudad y la nada. Y sin embargo tanta vida, y tan intensa. Y tan difícil. Son barrios con una historia compartida: construídos deprisa, deprisa, para alojar a los miles de emigrantes que acudían a Cataluña buscando una vida digna y se echaban en las fauces de la avaricia catalana. Franco les había expulsado de sus pueblos y los catalanes les ofrecían miseria a cambio de trabajar de sol a sol. A eso le llamaron "terra d'acollida". Más que cinismo, la acogida de los catalanes es maldad reconcentrada.

Por todo eso me sorprendió la visita relámpago (Blitzkrieg, en alemán) de Puigdemont en Llefiá, en donde por primera vez -que se sepa- fue abucheado. Tv3 no lo contó y no puede ser un olvido, ya que el canal de tv que pagamos los catalanes nos cuenta incluso en donde y con quién se come Puigdemont una paellita (en la bonita Cadaqués, en la mansión de Pilar Rahola).

Me interesé por el asunto que Tv3 pretendía soslayar y es así como descubrí el discurso que el señor Puigdemont leyó en Llefiá:
"Buenas tardes a todos, buenas tardes. ¿Me dejáis hablar? Y si no os gusta, silbáis después. Dejadme hablar. Estimada alcaldesa, querido presidente... Quiero que sepas que para mí es un verdadero honor haber podido aceptar tu invitación y estar a vuestro lado en lo que es un evento de los más importantes que se pueden hacer en un pueblo, porque veo espíritu de pueblo, que es las fiestas populares. ¿Qué es una fiesta popular? Una fiesta popular es cuando todos, todos, nos reunimos en el espacio público, hacemos un esfuerzo para construir una oferta lúdica que ponemos al servicio de todos y algo muy importante, que tú has señalado en tu discurso, que es que nos abrimos y nos gusta que la gente venga a vernos. Espero que disfrutéis mucho de la fiesta. Seguro que sí. Muchas gracias. Sabed que para mí es un verdadero honor estar en uno de los barrios más importantes de la zona metropolitana".
Bueno, eso... más que un discurso, un discursito. Mal redactado, miserable en el contenido y lamentable en la forma. Puigdemont no tenía su día, y el asesor que le preparó las "quatre ratlles", tampoco. ¿Qué pintaba Puigdemont en Llefiá? ¿Qué se podía esperar de un señorito que demoró su adolescencia hasta más allá de los cuarenta? Sin duda, su presencia en territorio comanche obedece a esa nueva táctica compartida por Tv3 y Òmnium que consiste en acercarse a los ciudadanos que no se sienten independentistas. Y acaso ni tan solo catalanes porqué lo de las patrias les importa un comino, como a mi. Tanto Òmnium como Tv3, que actúan coordinados, han empezado a elaborar un nuevo giro argumental y semántico: mientras Òmnium pasea por pueblos y ciudades su vergonzosa exposición "Lluites compartides", Tv3 nos planta un 30 minuts titulado -como por casualidad- "En lluita". El objetivo de ambas acciones es tergiversar la razón (y la historia) para simular que el independentismo está en el mismo flujo histórico de la resistencia obrera al franquismo, y que por lo tanto es un movimiento popular inspirado por la lucha hacia la libertad. Lo que pretenden es eso: borrar los últimos vestigios del conflicto de clases para quedarse tan solo con el que les interesa, que es el conflicto territorial. Que también surge de una clase social, pero por desgracia esa clase es la burguesía.

Mi hipótesis es que Puigdemont acudió a Llefiá inspirado por un cierto espíritu de Braveheart gironí, pero sobretodo obediente a la nueva táctica. Sin embargo, una parte del alma del president sabía que eso era un error. No se yo si Puigdemont se había preocupado de leer algo, de asesorarse un poco antes de irse para Badalona, de conocer la historia de ese barrio. Una historia que difiere bastante de la historia carlista y tradicionalista de la de su comarca de origen. Aunque en su querida (y a bien seguro añorada) Girona tiene un buen punto de referencia, que es el barrio de La Font de la Pólvora -y alguno otro. ¿Se iría a la Font de la Pólvora, ese señorito, a soltarles el rollo con traje y corbata?

El independentismo catalán se funda, por lo que respecta al imaginario, en unos referentes medievales y míticos que terminan con la guerra de sucesión española (sucesión y no secesión, lo repito por si acaso hay algún iluso en la sala) de hace 300 años, cuando Llefiá no existía ni tan solo en la mente de Dios ni en la del tatarabuelo de Pujol, ni en la del cementero Molins i en ninguna menta de los demás próceres catalanes del hormigón y la patria que construyeron ese barrio de bloques enmedio del barro, para luego dejarlo a su libre albedrío: no se puede ser más liberal. Llefíá no tuvo ni escuelas ni ambulatorios, y por no tener no tuvo ni aceras. Se construyó ("construir" es un verbo excesivo aplicado en Llefiá) para albergar a los charnegos que llegaban. Bloques de mierda, pisos de mierda. Eso es lo que, en neolenguaje catalanista se llamó luego "Cataluña, tierra de acogida". 
-Que es foti la xarnegada! -gritaban los señoritos de Convergència, en la puerta del hotel Majestic, cuando Pujol ganó las elecciones autonómicas de 1984.

Quizás ignoraban que la "xarnegada" ya estaba jodida de antemano, que lo estaba precisamente en Llefiá y en otros centenares de barrios en donde sigue igual de jodida pero ahora junto a las nuevas charnegadas, las que vienen de África, de América, de Asia y la Europa antes comunista: la terra d'acollida funciona igual que lo hizo entonces. Acogida en guetos deplorables.

Ahora viene lo bueno, lo que de verdad importa en este artículo. Lean todo lo anterior como un prólogo a lo que escribe sobre la vida en Llefiá M. Dolores Alcántara, profesora de filosofía que sí vivió en Llefiá. Creo que su relato dice todo lo que hay que decir. Y además lo dice bien dicho. Le agradezco a Alcántara su generosidad por cederme el texto. 
He vivido en Badalona de los cinco a los veintinueve años, en el barrio El Congreso, bajando de Llefiá hasta la carretera nacional y hacia la izquierda mirando al mar. Conozco bien Llefiá, o bastante bien. Un barrio en el que el urbanismo se ignoró y en el que construyeron pisos a medida que llegaba gente allá por el desarrollismo de los 60 y en el que se dignaron dar viviendas a los que vivían en chabolas donde ahora se encuentra el puente de Bac de Roda. por ejemplo. La gente se aprende el nombre del arquitecto, pero no conoce a nadie que saliera de alguna de aquellas chabolas para vivir en El Congreso o que llegara de algún lugar sin expectativas del sur de España y consiguiera un piso en Llefiá. Yo sí, mis mejores amigas de la infancia eran hijas de esa inmigración con la que convivíamos sin problemas. En casa me habían enseñado que nosotros estábamos allí por la guerra, por Franco. Ese hombre que marcaba nuestras vidas. También las de mis amigas de infancia. Una de ellas sigue en Llefiá, en su propia gestoría, y es la persona que sabe de mis pocos dineros tanto como yo. Llefiá fue un barrio duro e inseguro que recibió el impacto positivo de las políticas sociales en los años, muchos, en los que el municipio estuvo en manos del PSC después de que vencieran al PSUC cuando éste era comunista. Creo que tuvimos el primero o uno de los primeros alcaldes comunistas de la democracia en Cataluña. Los socialistas que habían salido, en parte, de las asociaciones de vecinos, en torno a las que se movía la inquietud política de los barrios periféricos de Badalona, se convirtieron con el paso de los años de estancia en el Consistorio en unos pijos que vivían en la zona alta, en Mas Ram, y que se corrompían como cualquier miembro del PP que se precie, especialmente de la comunidad de Madrid con Esperanza Aguirre. Llefiá, decía, era duro, y peligroso. Violaron a una de mis amigas en la puerta de su casa. Los robos eran habituales por la noche. La droga tenía uno de sus circuitos. Pero sobre todo hacía carrera la pobreza del que trabajaba para seguir trabajando. No había escuelas públicas ni instituto, ni ambulatorios ni supermercados, apenas tiendas. Ni un parque. Una de las calles más transitadas, de noble nombre, Juan Valera, se convertía en un barrizal al menor chaparrón. No me dejaban aventurarme sola, por si acaso, y un día que lo hice, lo supieron cuando me vieron entrar manchada de barro por encima de las rodillas. La gente se ilusionó con las mejoras del barrio, con sus fiestas populares, que nunca habían tenido. Los badalonins de tota la vida nos miraban por encima del hombro cuando nos asomábamos por su zona. Era tiempo de discotecas en la playa y de escarceos entre las barcas de pescadores. Hasta las discotecas estaban definidas por la clase social, o por el barrio de procedencia, que era lo mismo. Los socialistas, rematadamente pijos y originarios ya no de los barrios periféricos sino de la centralidad ombliguista de la clase media catalanista no hicieron más que poner parches sociales cuando la avalancha de inmigración comenzó a repoblar Llefiá y consolidar la delincuencia en otras lenguas, ininteligibles para los antiguos habitantes del barrio popular, el de Llefiá en este caso. Aterrizó García Albiol con su mensaje populista y xenófobo y se llevó al huerto los votos de un socialismo que no era social salvo si lo social era catalán, a modo de chantaje del nacionalismo para los que se pasaban la vida agitando los miembros sin descanso para mantenerse a flote. Antes de la Edad Oscura, todo brillaba en los mítines socialistas en la Plaza de las Palmeras, el centro social de Llefiá. No por nada la eligió Pablo Iglesias para su primer y único mitin, que yo sepa, en Badalona. Pero el miedo había sido hábilmente utilizado por el derechista y populista Albiol. No le va a redimir ser contrario al referéndum secesionista. Algunos no hemos perdido la brújula moral. Y cambió el signo del barrio. Cómo no quieren que piten a la alcaldesa de la CUP, que lo es gracias a lo que queda de ICV y la traición a los votantes socialistas que se pasaron a Podemos y se encontraron con una alcaldesa independentista y sosa a la que nadie conocía. Ahora que se pasea por las fiestas de los barrios, mi padre le niega el saludo pese a lo limitado de moverse en silla de ruedas. Lo primero que hizo la señora alcaldesa fue incorporar Badalona a la dichosa AMI sin siquiera preguntar. Teniendo en cuenta que el partido más votado, por segunda vez, fue el PP, se pueden imaginar lo que está la gente por la independencia en Badalona. La gente estaba indignada: los de Albiol y los que no, mis padres, por ejemplo. En Llefiá está muy claro que Cataluña es una mierda de tierra de acogida pues, como dice mi padre, quien te acoge, no te explota. Quien te acoge, no te oprime, digo yo, no te manipula, no te chantajea, no te vende la moto del progreso social y te cierra un ambulatorio o plantas de hospitales, o comedores escolares y te jode en los talleres de los centros cívicos obligándote a hacerlos en catalán por pura imposición arbitraria. No les devuelve al miedo y a la inseguridad en la calle. Ni les vende un fracaso escolar descomunal como cohesión social. Al fin y al cabo, los hijos de los pobres vuelven a las condiciones de la posguerra, pero con móvil, spinner y play. ¿Les han pitado? Tienen suerte de que no se hayan liado a pedradas. A ver si me entero a tiempo de la próxima y me apunto. Vivo a dos estaciones de metro.
Y si te enteras me avisas, María Dolores, que yo me apunto. Ya va siendo hora de que les demos la respuesta que se merecen y salgamos del silencio en que nos quieren educar.

10 comentaris:

  1. Respostes
    1. És evident que l'indepedentisme ha trencat pactes tàcits, i que la situació que resulta és molt greu. Si hi havia cap indici de cohesió, ja no hi és. Això calia haver-ho pensat abans, ara ja és tard. I la ignorància no és excusa. I menys encara quan la ignorància és la d'un sector que es considera il·lustrat malgrat no saber res de res.

      Elimina
  2. Felicito la Maria Dolores Alcántara pel seu text.

    Anava a posar alguna cosa del Puigdemont però l'home és molt patètic. Per no dir ruc i mal aconsellat. Ara s'ha despenjat amb un desvarieig sobre l'Hipercor. En fi...

    En fi, el problema és que no analitzen què passa i els hooligans tipus Enric Vila diuen que eren feixistes, colons, o coses semblants. Li donen la volta i de sobte xiular a un orador és una acte "antidemocràtic". En fi...

    ResponElimina
  3. En fi...

    Podreu votar un NO intens.
    Només 1, eh!!!!!!!

    ResponElimina
    Respostes
    1. No acabo d'entendre la resposta: els propis partidaris del referèndum us ho preneu en broma?

      Elimina
  4. Jo també felicito el Lluís Bosch i la María Dolores Alcántara pel pròleg i per l'article. Pel que fa a les insinuacions "malasombres", ni cas, se solen utilitzar quan una persona és incapaç d'aportar arguments.

    ResponElimina
  5. Dos buenos artículos en la misma página: el de Lluís y el de María Dolores. A mí también avísenme si vuelve por allí ese sujeto. Llevaré unos cuantos tomates y les juro que tengo puntería. Una vez, en Port Aventura, con una pelotita de goma acerté tres veces al mismo oso y me lo llevé para casa. Aún lo tengo sentadito muy orgulloso encima de un bafle del salón.

    ResponElimina